Por Camila Cerón Pereda y Nicole Baeza Velásquez
Docentes de la carrera de Terapia Ocupacional
Universidad Santo Tomás, sede Osorno
En la actualidad, muchas familias buscan la Terapia Ocupacional para recibir apoyo profesional en el desarrollo de sus hijos e hijas en actividades diarias como el juego, la alimentación y la participación social. No obstante, este proceso puede resultar complicado. El ritmo de vida contemporáneo ha planteado grandes desafíos a padres y madres en su labor de crianza, como por ejemplo: largas jornadas laborales, el estrés económico y la escasez de espacios recreativos, los cuales limitan las oportunidades de juego y exploración, aspectos esenciales para el desarrollo infantil.
Con frecuencia, las familias se encuentran con un obstáculo silencioso pero vital en su día a día: el entorno en el que se desarrollan niños, niñas y adolescentes (NNA). El lugar en el que vivimos, estudiamos y nos relacionamos tiene un impacto directo en nuestras actividades cotidianas. Este entorno puede ser un facilitador al ofrecer apoyo, espacios y oportunidades para el aprendizaje y desarrollo, o por el contrario, convertirse en una barrera que restringe la participación en actividades significativas, afectando tanto a los niños y niñas como a sus familias y a los profesionales que los acompañan.
Como profesionales en el ámbito infantil, hemos podido observar cómo las oportunidades diarias influyen en el desarrollo integral de los niños, resaltando tres factores clave: primero, la escasez de espacios seguros para el juego en familia; segundo, las rutinas desestructuradas que afectan hábitos de alimentación y sueño; y, finalmente, el uso excesivo de pantallas tanto en la primera infancia como en la adolescencia. Por ejemplo, se ha evidenciado que el uso de pantallas interfiere con las señales de saciedad, llevando a los niños a seguir comiendo sin sentirse satisfechos. Asimismo, la exposición a pantallas ha demostrado reducir los niveles de melatonina, dificultando el proceso de conciliación del sueño. No se trata de demonizar la tecnología, sino de hallar un equilibrio que brinde a los NNA experiencias variadas y enriquecedoras.
El Día del Terapeuta Ocupacional, celebrado el 5 de abril en nuestro país, nos invita a destacar la relevancia del rol terapéutico en el desarrollo infantil, posicionando la profesión como un puente entre la intervención terapéutica y la vida cotidiana. En este sentido, la infancia es la etapa en la cual la terapia ocupacional tiene un impacto más significativo y preventivo, sentando las bases para la autonomía, la regulación emocional, la interacción social y las habilidades sensoriomotoras.
Este día también brinda la oportunidad de abordar las barreras que muchos profesionales enfrentan a diario, como la falta de recursos y espacios, así como la sobrecarga de usuarios, donde la alta demanda y el tiempo limitado obstaculizan una intervención óptima. Así, no basta con el esfuerzo individual: se requieren políticas públicas que aseguren condiciones dignas tanto para los terapeutas como para aquellos que necesitan atención. La inversión en la infancia no solo afecta el desarrollo individual de los niños, sino que también contribuye a la construcción de una sociedad más equitativa y saludable.
Hoy queremos enviar un saludo y reconocimiento a quienes ejercen esta profesión en nuestro país y a aquellos que están en proceso de formarse como Terapeutas Ocupacionales, por su dedicación, compromiso y entrega en la promoción del bienestar y la calidad de vida de quienes acompañan día a día.
Con Información de osornoenvivo.cl