En Chile estamos en plena época de enfermedades respiratorias. Los servicios de urgencias están desbordados, los hospitales van al límite, y los profes de la salud, una vez más, tienen que extender su jornada para atender la alta demanda que trae la campaña de invierno. En este escenario, hay un tema que muchas veces se pasa por alto, pero que puede hacer toda la diferencia en el tratamiento adecuado que reciben los pacientes: la calidad de los gases que se usan en las clínicas y hospitales. Mantener un monitoreo constante de estos gases es clave para asegurar una atención de calidad, y aquí es donde la tecnología juega un rol importante. Soluciones como el MedAir 2200 de ENMET, que es un monitor de gases críticos en línea, se transforman en grandes aliados.
Para apoyar a los recintos de salud, hay empresas como AyT que ofrecen una amplia gama de productos hospitalarios diseñados para cumplir con los requisitos de monitoreo de sistemas de aire medicinal, incluyendo monitores de líneas de aire comprimido, verificadores de gases medicinales, monitores de oxígeno ambiental en salas o en instalaciones de resonancia magnética, detectores portátiles de uno o varios gases, y sistemas de monitoreo continuo de gases fijos multicanal con sensores remotos y capacidad de extracción de muestras.
Se proporcionan analizadores para medir CO₂, CO, deficiencia y abundancia de oxígeno, metano, óxido nitroso, gases anestésicos, punto de rocío, hidrocarburos y varios gases tóxicos, como ETO, Cl₂, O₃ y formaldehído. Muchos de estos sistemas de monitoreo de aire medicinal están diseñados para cumplir con los requisitos de la OSHA para aire respirable de Grado D y las directrices de los Sistemas de Aire Medicinal NFPA 99.
¿Por qué es tan importante hacer este monitoreo? Aquí algunas razones clave:
–Seguridad del paciente: Los gases medicinales –como el oxígeno, aire comprimido y óxido nitroso– se les suministran a personas en estado crítico o durante procedimientos complejos. Cualquier impureza o concentración incorrecta puede generar complicaciones respiratorias, infecciones, reacciones adversas o hasta la muerte. Un monitoreo estricto asegura que los gases cumplan con los estándares de pureza exigidos por farmacopeas y normativas sanitarias.
–Eficacia del tratamiento: Si el gas es de mala calidad, puede afectar el éxito del tratamiento. Por ejemplo, si el oxígeno que se entrega tiene una concentración menor a la necesaria, el soporte respiratorio puede ser insuficiente, y los contaminantes en el gas pueden interferir con los efectos terapéuticos esperados.
–Cumplimiento normativo: Los hospitales y proveedores de gases deben seguir estrictas regulaciones tanto nacionales como internacionales. Estas normativas no solo aseguran la calidad de los productos, sino que también cuidan la acreditación de las instituciones. No cumplir puede traer consecuencias legales y éticas.
–Detección temprana de fallas: El monitoreo continuo permite detectar rápidamente cualquier desviación en la calidad del gas, facilitando acciones correctivas inmediatas y evitando que los pacientes se expongan a riesgos innecesarios.
–Mantenimiento de equipos: Un análisis detallado de los gases puede alertar sobre problemas en los sistemas de filtración o contaminación en tuberías, lo que permite hacer mantenimientos preventivos antes de que surjan problemas mayores.
–Responsabilidad ética y legal: Asegurar la calidad de los gases medicinales es parte del compromiso de los profesionales e instituciones de salud con la vida y bienestar de las personas. No es solo una exigencia técnica; es una obligación ética.
Medir la calidad de los gases en hospitales no es un lujo, ¡es una necesidad! Es una práctica clave para asegurar tratamientos seguros y efectivos, cumplir con las normativas, prevenir fallos operativos y, sobre todo, proteger la vida de los pacientes. En un tiempo donde cada respiración cuenta, contar con tecnología confiable que respira por nosotros puede marcar la diferencia.

Carlos Saul, representante de “A y T” Grupo.
Con Información de radioportales.cl







