La comuna de Los Ángeles guarda curiosidades y anécdotas que a menudo pasan desapercibidas. Un ejemplo es un paradero situado en una transitada avenida del norte, cerca de villas y condominios, que carece de funcionalidad, ya que ningún tipo de transporte público circula por tal zona.
En la capital provincial del Biobío, diariamente surgen distintas historias, muchas de las cuales pasan prácticamente desapercibidas. Esto incluye calles con nombres peculiares, acontecimientos históricos relacionados con conflictos, edificios singulares, y sitios que, lamentablemente, han sido olvidados por las autoridades.
Este paradero en cuestión, que a simple vista podría ser uno más entre los que hay en Los Ángeles, tiene una característica particular. Construido en metal y con los colores representativos de la ciudad, está ubicado en la avenida Oriente, cerca de la Costanera Quilque Norte y a pocos pasos del estero Quilque. Se halla completamente aislado: no tiene otro paradero que corresponda a su dirección ni frente a él.
Lo curioso de esta estructura es que se encuentra en un sitio donde no opera ningún servicio de transporte público. Ni buses ni colectivos transitúan por esa vía. A pesar de estar rodeado de condominios y comercios, nunca ha cumplido su propósito original. Actualmente, solo sirve para pegar afiches o, en días de lluvia, como refugio improvisado.


La curiosidad del paradero
Es importante mencionar que a varias cuadras de este punto existen recorridos de colectivos que circulan por el interior de las villas Grecia e Italia, lo que sugiere que en algún momento este paradero tuvo relevancia, o que problemas logísticos impidieron que cumpliera con su propósito. Esto es especialmente considerado si tenemos en cuenta que hace algunos años, antes de la construcción de edificios y condominios, la zona era un terreno baldío.
En la actualidad, hay un proyecto para unir esta avenida —ahora separada por el río— mediante un puente que la conectaría con la avenida Alemania. Si se lleva a cabo, podría abrir la puerta a una futura línea de transporte que haga uso de este tramo, permitiendo así que el paradero deje de ser una estructura «fantasma» que todos ven, pero nadie utiliza.
Como dato interesante, estas circunstancias no son solo de Los Ángeles. En diversas ciudades de Chile existen paraderos sin uso, resultado de cambios en planes urbanos, recorridos modificados o errores de planificación. Algunos han terminado convirtiéndose en pequeños puntos de encuentro vecinales o refugios improvisados para animales callejeros.
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Con Información de elcontraste.cl







