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Randstad ha revelado los hallazgos de la última edición de Workmonitor, un estudio que analiza las expectativas, el estado emocional y el comportamiento de los empleados a partir de una encuesta realizada a 26,824 personas en 35 países, incluido Chile. Según el informe, el 74% de los trabajadores chilenos confía en su capacidad para utilizar la inteligencia artificial (IA) en sus labores, superando en 5 puntos porcentuales el promedio global (69%). Este dato indica una aceptación práctica de la tecnología como una herramienta para mejorar el rendimiento y la empleabilidad. La percepción de la IA en Chile es que es una aliada tangible para potenciar la productividad y apoyar los procesos de transformación en el ámbito laboral.
Al desglosar los datos por región, se observa que los empleados de Argentina, Chile y México están entre los que más confían en su capacidad para adoptar herramientas de IA, estando entre 4 y 5 puntos por encima de la media global, a diferencia de Uruguay, donde solo el 69% de los trabajadores se siente seguro en su habilidad para utilizar inteligencia artificial en sus tareas.
Andrea Avila, CEO de Randstad para Argentina, Chile, México y Uruguay, comentó: “A medida que más empresas incorporan IA en varias etapas de su operación, automatizando tareas y optimizando procesos, los trabajadores ya no ven esta tecnología como una distante promesa, sino como una herramienta real que impacta en su diario laboral. La confianza que tienen los trabajadores de la región es un indicador positivo en un contexto donde el desarrollo de habilidades digitales y de IA se vuelve cada vez más relevante para la empleabilidad. Esto plantea un desafío para las organizaciones en cuanto a asegurar la capacitación de la fuerza laboral, prestando especial atención a la equidad para evitar brechas de acceso.”
Este optimismo respecto a la inteligencia artificial se refleja en la rutina diaria de trabajo. En Chile, el 63% de los trabajadores afirma que la IA mejora su productividad, cifra que coincide con el promedio global (62%), lo que indica que la adopción de estas tecnologías es vista de manera positiva en relación con la organización del trabajo, el ahorro de tiempo y la eficiencia en la realización de tareas.
En términos regionales, México encabeza este parámetro con un 70% de sus trabajadores reconociendo que han visto mejoras en su productividad gracias a la IA, seguido por Argentina y Chile, donde un 63% coincide con esta afirmación. En Uruguay, solo el 54% percibe un aporte de la IA a su productividad, reflejando una diferencia de entre 8 y 16 puntos porcentuales en comparación con la media global y los otros tres países, evidenciando una visión más cautelosa sobre el impacto de la IA en el entorno laboral.
La adopción de inteligencia artificial también conlleva una percepción realista de su alcance. En Chile, el 55% de los trabajadores cree que la IA tendrá un impacto significativo en sus tareas laborales, cifra alineada con el promedio global (53%).
Desde la perspectiva empresarial, esta percepción es compartida. En el país, el 75% de los empleadores considera que la inteligencia artificial tendrá un efecto considerable en las tareas laborales, dato que se sitúa por encima del promedio global. Esta coincidencia entre las visiones del talento y las organizaciones refuerza la idea de que la inteligencia artificial es vista como una herramienta que ayuda a mejorar procesos, adapta roles laborales y fortalece la competitividad, pero que también requiere el desarrollo de nuevas habilidades por parte de la fuerza laboral.
“Los datos de este año del Randstad Workmonitor muestran que los profesionales chilenos están adoptando la inteligencia artificial desde una perspectiva abierta y pragmática, donde se reconoce el fuerte impacto que puede tener en el mundo laboral, sin que esto sea necesariamente negativo. La IA se presenta como una aliada para incrementar la productividad, facilitar el desarrollo de habilidades y sostener la empleabilidad en un entorno laboral dinámico”, afirmó Andrea Avila.
Brecha de expectativas a nivel global
Al analizar los datos consolidados de los 35 mercados revisados en la edición 2026 del Workmonitor, se concluye que la inteligencia artificial es un elemento esencial en el proceso de adaptación que vive la fuerza laboral a nivel mundial; sin embargo, persiste una brecha entre las expectativas de las empresas y las de los trabajadores acerca de su impacto. Mientras los empleadores se preparan para la implementación generalizada de la IA, uno de cada cinco trabajadores (19%) cree que sus tareas son inmunes a las eficiencias de la IA y la mitad (50%) teme que la IA beneficie más a la empresa que a ellos mismos.
Según los datos del estudio de Randstad, en 2025, las ofertas de empleo que requerían habilidades de “Agente de IA” aumentaron un 1,587% a nivel global, mientras que la demanda de “Formadores de IA” creció un 247%, lo que indica un futuro donde los humanos entrenarán a las máquinas y aumentará la interacción entre trabajadores humanos y digitales.
En este contexto, el impacto de la IA parece enfocarse más en la ampliación de tareas y la productividad, generando nuevas eficiencias dentro de un mismo rol, en vez de sustituir puestos de trabajo. En este marco de avance global en la percepción de complementariedad, los trabajadores reconocen los desafíos: el 69% es consciente de la necesidad de mejorar sus habilidades digitales y de IA, y más de la mitad (59%) busca activamente oportunidades para asegurar su futuro de habilidades de manera independiente.
Concluyendo, Andrea Avila expresó: “Estamos avanzando hacia un papel de las herramientas de IA como complemento y no como reemplazo del trabajo humano. El debate sobre sesgos, alucinaciones y la necesidad de regulación y control humano de la IA parecen indicar que, en el corto plazo, esta seguirá siendo la dinámica predominante. Se anticipa un creciente avance tecnológico como copiloto de los trabajadores, lo que valorizará aún más las habilidades blandas en la evaluación del talento. La disposición a integrar la inteligencia artificial en las tareas laborales demuestra un buen desarrollo de la capacidad de aprender y desaprender. Las organizaciones valoran a aquellos profesionales que saben trabajar con estas tecnologías como aliadas en su día a día.”
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Con Información de osornoenlared.cl







