Maule

Disminuir el tiempo de sedentarismo: una apuesta por la salud de los adultos mayores.

Kinesióloga Sandra Becerra Muñoz. Unidad Académica: Departamento de Ciencias del Movimiento Humano y Escuela de Kinesiología. Facultad de Ciencias de la Salud. Miembro del Centro de Longevidad VITALIS, Universidad de Talca.

Al pensar en un envejecimiento saludable, a menudo visualizamos a alguien activo, conversando con entusiasmo y manteniendo su autonomía. Sin embargo, es importante destacar uno de los enemigos silenciosos del bienestar en la tercera edad: el sedentarismo. Este no se refiere únicamente a la falta de ejercicio, sino también al tiempo excesivo que pasamos sentados.

Estar sentado durante largos períodos, ya sea mirando televisión, frente a la computadora o simplemente «descansando», no es un hábito inofensivo. Varios estudios indican que la sedentarización prolongada se relaciona con un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, pérdida de masa muscular, deterioro cognitivo e incluso una mayor mortalidad. Estos efectos se agravan en las personas mayores.

En Chile, más del 85% de los adultos mayores no realizan suficiente actividad física, según la Encuesta Nacional de Salud. Un dato relevante que a menudo se ignora es que incluso quienes caminan un poco o realizan algo de ejercicio pueden estar sentados durante demasiado tiempo. Moverse una hora al día no compensa el tiempo adicional que se pasa en una silla. Es necesario realizar un cambio; no se trata solo de «hacer ejercicio» de manera formal, sino de reducir los momentos de inactividad. Cambios pequeños pueden tener un gran impacto: levantarse cada 30 minutos para caminar por la casa, regar las plantas, hacer tareas del hogar o ponerse de pie al hablar por teléfono. Actividades tan simples como levantarse para llenar un vaso de agua o caminar por el pasillo activan tanto el cuerpo como la mente. Esto no únicamente mejora la circulación y la fuerza muscular, sino que también contribuye al bienestar emocional y la autoestima. Las personas mayores que se mantienen activas, aunque sea con pequeñas acciones, suelen reportar sentirse más vitales, independientes y conectadas con su entorno.

No es necesario comenzar en un gimnasio o con ropa deportiva; el movimiento debería integrarse en la vida diaria. Si como comunidad, familia y profesionales comenzamos a valorar y fomentar esta práctica, estaremos contribuyendo a que nuestros adultos mayores vivan más y mejor. En Talca y toda la Región del Maule, tenemos el compromiso de crear espacios, programas y entornos que fomenten la actividad diaria. También es nuestra responsabilidad, como individuos, apoyar, motivar y cuidar a aquellos que nos abrieron camino. Reducir el tiempo sentado no es solo una recomendación médica, es un acto de amor.

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Con Información de www.diarioelcentro.cl

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