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Día del Niño, homenaje a Paulina Bobadilla.

Día del Niño por Paulina Bobadilla

Día del Niño: paciencia y escucha activa, el mejor regalo.

Este 10 de agosto, en el Día del Niño, quiero invitar a papás, mamás y cuidadores a reflexionar sobre dos virtudes que, aunque parecen simples, tienen un impacto enorme en el desarrollo de nuestros cabros chicos: la paciencia y la escucha activa.

En mis años trabajando en educación Montessori, he visto cómo estas cualidades pueden transformar la relación entre adultos y niños, creando un espacio ideal para que saquen todo su potencial.

En Montessori, la paciencia del adulto es clave para el crecimiento del niño.

Cuando un adulto observa sin intervenir de inmediato, permite que el niño explore, se equivoque, resuelva problemas y persevere por su cuenta.

Esta espera activa del adulto apoya el proceso de concentración del niño, que es fundamental para su desarrollo cognitivo y emocional.

Si interrumpimos todo el tiempo, aunque sea con la mejor intención, le estamos quitando al niño la posibilidad de descubrir su propia capacidad y fortalecer su confianza.

La paciencia, entonces, es una forma de respeto que le da espacio al niño para ser el protagonista de su aprendizaje.

Por otro lado, escuchar activamente en Montessori significa mirar al niño con atención, sin juzgar, reconociendo lo que necesita más allá de lo que dice con palabras.

Implica observar con intención, estar emocionalmente disponibles y validar sus emociones.

En un ambiente Montessori, cada niño trabaja a su ritmo, elige sus actividades y recibe el apoyo del adulto cuando lo necesita.

La escucha activa permite que el adulto responda de manera adecuada, sin imponer tiempos ni comparaciones, haciendo que cada niño se sienta visto, valorado y comprendido.

Cuando un niño se siente escuchado, desarrolla seguridad emocional, se autorregula mejor y refuerza su autoestima.

Montessori nos recuerda en este Día del Niño que los niños no son adultos en miniatura, ni recipientes que llenar, sino personas en formación que merecen ser tratados con respeto, dignidad y cariño.

Su desarrollo necesita tiempo, libertad y una guía amorosa.

La paciencia y la escucha activa no son solo habilidades educativas, son actos de amor profundo que muestran al niño que su mundo interior es valioso, que sus emociones son válidas y que su ritmo es legítimo.

Acompañar sin apurar, escuchar sin corregir al toque, estar presentes sin resolverlo todo… ese es el mejor regalo que podemos darles en su día y siempre.

Montessori invita a los papás a:

  • Observar sin intervenir de inmediato, dejando que los niños enfrenten desafíos acorde a su edad.
  • Evitar la apuración: dar tiempo para que los niños se vistan, coman o piensen por sí mismos, sin hacer todo por ellos.
  • Escuchar más que hablar: cuando un niño se expresa, darle toda nuestra atención, sin interrumpir ni corregir al tiro.
  • Validad sus emociones: acompañar el llanto, la rabia o la frustración sin minimizar lo que sienten.
  • Ser un buen ejemplo: si queremos que escuchen con atención, nosotros también debemos hacerlo primero.
  • Confiar en sus capacidades: permitirles equivocarse, tomar decisiones y asumir pequeñas responsabilidades.

La crianza respetuosa no significa falta de límites; se trata de establecerlos con claridad, calma y cariño. Como dice María Montessori: “Cualquier ayuda innecesaria es un obstáculo para el desarrollo del niño”.

Ayudemos desde el respeto, escuchemos desde el corazón y confiemos en los maravillosos procesos que cada niño lleva dentro.

Paulina Bobadilla.

Directora de Casa de los Niños.

Colegio Epullay.

Con Información de portalmetropolitano.cl

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