Por: Dr. Sebastián Urzúa, director del Hospital de Santa Cruz.
En el Hospital de Santa Cruz, trabajamos diariamente para promover la salud de nuestra comunidad. Sin embargo, existen períodos del año en los que la demanda aumenta, especialmente durante el invierno debido a las enfermedades respiratorias. En esos momentos, necesitamos su colaboración para que la atención sea más ágil y equitativa para quienes realmente lo requieren.
Recibo frecuentemente la pregunta: “Doctor, ¿por qué si llegué primero me atienden después?”. La respuesta es sencilla: en urgencias, lo que importa no es el orden de llegada, sino la gravedad del paciente. Utilizamos un sistema llamado Triage, que nos permite determinar quién debe ser atendido de inmediato y quién puede esperar sin poner en riesgo su salud. Esto no significa restarle importancia a nadie, sino priorizar la salvación de vidas.
Por ejemplo, si un paciente presenta dolor intenso en el pecho, dificultad para respirar o pérdida de conciencia, será atendido de inmediato. En cambio, quienes llegan con síntomas como un resfriado, dolor de garganta o fiebre leve tendrán que esperar, ya que, aunque puedan ser molestos, no se consideran emergencias vitales.
Por ello, queremos hacer un llamado sincero: cuando los síntomas no sean graves, consideren acudir al SAPU o SAR de la comuna. Allí también hay profesionales de la salud cualificados para atender muchas de las consultas que no requieren atención hospitalaria. Su decisión no solo beneficiará a su familia, sino que también permitirá que otros reciban la atención urgente que necesitan.
El Dr. Luis Vilches, nuestro jefe de Urgencia, me comentó una vez: “ir al lugar correcto en el momento adecuado puede salvar vidas”. Esa es la esencia de nuestra labor en salud: cuidar la vida.
Como hospital principal de la microárea de Santa Cruz, reafirmamos nuestro compromiso con ustedes. Sin embargo, el uso adecuado de la red de salud depende de todos nosotros. Trabajando juntos, podemos asegurar que cada persona reciba la atención que requiere en el momento preciso. No estamos evadiendo nuestras responsabilidades; en realidad, nos enfocamos en quienes están en riesgo vital.
Quiero expresar mi sincero agradecimiento a cada uno de los funcionarios y funcionarias de nuestro hospital. Durante los meses de mayor demanda, ellos entregan lo mejor de sí, mostrando profesionalismo, dedicación y humanidad. Gracias a su esfuerzo constante, podemos continuar con nuestra misión de cuidar la salud y la vida de nuestra comunidad.
Recordemos siempre: un buen uso de la urgencia es un acto de responsabilidad, solidaridad y, sobre todo, amor por la vida de nuestros seres queridos.
El artículo Cuidemos juntos nuestras urgencias, porque así se salvan vidas se publicó primero en El Rancagüino.
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