En la actualidad, China se posiciona como el segundo socio comercial de Colombia en términos de exportaciones, solo por detrás de Estados Unidos, y es la principal fuente de importaciones del paÃs.
Expertos como Guzmán predicen que para 2025 o 2026China podrÃa superar a Estados Unidos como el socio comercial principal de Colombia.
Este crecimiento notable comenzó alrededor de 2016.
«Colombia, en busca de financiación, se ha encontrado con que las empresas chinas participan en licitaciones con condiciones muy favorables. Con el tiempo, las élites colombianas comenzaron a confiar en China como un financista importante para grandes proyectos, y China vio en Colombia un destino confiable para sus inversiones», coinciden Guzmán y Castrillón-Kerrigan.
Desde entonces, la inversión china en Colombia no ha cesado, especialmente en sectores como telecomunicaciones, hidrocarburos, infraestructura y tecnologÃa, que abarcan múltiples proyectos de capital para el paÃs sudamericano.
Según un informe de principios de 2023, la CancillerÃa colombiana identificó más de100 empresas chinas establecidas en el paÃs en diversos sectores económicos, con más de 60 proyectos en los cinco años anteriores, que involucraron inversiones superiores a los US$3,100 millones en infraestructura, minerÃa y energÃa.
Destaca la participación de la empresa China Harbour Engineering Company en la construcción del metro de Bogotá, quizás el proyecto más emblemático en Colombia en los últimos años.
La explotación de Buriticá, la mina de oro más grande de Colombia, y una de las más relevantes a nivel mundial, está a cargo de Zijin Mining.
Regiotram, otro proyecto de transporte clave en la sabana de Bogotá, es ejecutado por la China Civil Engineering Construction Corporation.
Asimismo, Trina Solar ganó varias licitaciones relacionadas con energÃa renovable, y BYD obtuvo contratos para implementar autobuses eléctricos en Bogotá y MedellÃn.
Además, hay otras iniciativas, como la construcción de plantas de agua, carreteras, túneles y hospitales.
Con la posible incorporación de Colombia a la Franja y la Ruta, economistas como Javier DÃaz, presidente de la Asociación Nacional de Comercio Exterior (Analdex), anticipan que la relación comercial se profundizará aún más.
«Colombia posee un gran potencial en minerales clave para la transición energética que, debido a la falta de recursos o tecnologÃa, aún no se han explotado. China podrÃa jugar un papel fundamental en el desarrollo de esta minerÃa de transición«, comentó DÃaz a BBC Mundo.
Margaret Myers, directora del programa Asia y América Latina del Diálogo Interamericano, señaló que el enfoque de China con su iniciativa ha cambiado desde 2013.
«Colombia se une en un periodo en que China está menos interesada en realizar grandes inversiones en infraestructuras masivas y se enfoca más en la alta tecnologÃa y la innovación, que son esenciales para su desarrollo económico«, analizó la experta para BBC Mundo.
¿Acercarse a China implica alejarse de EE.UU.?
Este tema ha generado divisiones entre los expertos consultados por BBC Mundo.
Myers considera que la decisión de Colombia conlleva ciertos riesgos.
«Esto podrÃa afectar las relaciones bilaterales entre ambos paÃses, aunque EE.UU. podrÃa interpretar este acercamiento como algo temporal de esta administración (la de Petro) y que no perdurará», afirmó Myers a BBC Mundo.
Guzmán argumenta que la relación entre Colombia y Estados Unidos atraviesa un momento más delicado de lo que ambas partes admiten.
«El rompimiento de relaciones de Colombia con Israel, un aliado significativo para EE.UU., no es bien visto en muchos cÃrculos, especialmente entre los republicanos«, sostiene Guzmán.
«No creo que Washington reaccione de forma exagerada si Colombia se une a la Franja y la Ruta, pero podrÃan tener consecuencias a largo plazo«, agregó el analista.
Castrillón-Kerrigan afirma que este movimiento hacia China tampoco sorprenderÃa a Estados Unidos.
«Es un tema que se ha discutido abiertamente, y creo que, si Colombia se une a la iniciativa, el acuerdo intentará evitar abordar temas sensibles para EE.UU. SerÃa una adhesión restringida, excluyendo temas de seguridad, policiales, de justicia y militares«, explica el académico de la Universidad Externado.
Por su parte, DÃaz no percibe que este paso impactarÃa la relación con EE.UU. En realidad, está convencido de que Colombia deberÃa reducir su dependencia de Estados Unidos.
«Es fundamental que recuperemos el tiempo perdido con China, algo que ya han hecho otros gobiernos de la región, como Chile o Perú», indicó el economista.
AsÃ, Colombia podrÃa estar poniendo en riesgo una relación histórica con EE.UU., un aliado más cercano geográficamente y con el que comparte más valores polÃticos y económicos, mientras a la vez debe mantener su imagen como un destino de inversión confiable.
En otras palabras, evitar ser inconstante.
«Si un gobierno con ideologÃas diferentes al de Petro llega al poder y se distancia de China, corremos el riesgo de ser considerados poco fiables. PodrÃamos perder la percepción de que en Colombia se pueden establecer acuerdos«, reflexiona Guzmán.
La otra letra pequeña
Durante más de 10 años, la Franja y la Ruta, considerada por muchos como el proyecto insignia de la polÃtica exterior del presidente chino Xi Jinping, ha atraÃdo tanto defensores como crÃticos.
Los beneficios parecen evidentes para paÃses emergentes como Colombia: la posibilidad de obtener capital extranjero considerable para impulsar proyectos de desarrollo clave.
Sin embargo, los aspectos más complejos aún generan dudas.
«Colombia deberÃa aprender de la experiencia de otros paÃses de la región, como Chile y Perú, y prevenir que las inversiones chinas se conviertan en monopolios en ciertas industrias. Por ejemplo, en Lima, la industria de transmisión de energÃa está dominada por empresas chinas«, advierte Myers.
Gobiernos como el de EE.UU. o India afirman que China busca aumentar su influencia geopolÃtica a través de estos proyectos.
Al mismo tiempo, expertos y agencias de investigación como AidData advierten sobre la práctica de la «trampa de la deuda», donde China concede importantes préstamos y, si los paÃses no pueden hacer frente a los pagos, termina controlando obras o recursos naturales.
El gobierno chino ha rebatido todas estas afirmaciones, pero en el caso colombiano, el analista Guzmán considera que Âno se están cuestionando adecuadamente los riesgos de dependencia hacia China.
«Debemos debatir más sobre los valores que compartimos con China antes de continuar avanzando», enfatiza Guzmán.
«Históricamente ha sido más fácil dialogar con Europa y EE.UU., cuyas posturas en democracia, transparencia y derechos humanos son más afines a las nuestras. Pero en China existen formas y valores polÃticos que son opuestos a los nuestros«, añadió el experto.
Para reducir la posibilidad de dependencia, Myers sugiere que Colombia continúe diversificando su base de inversiones y evite favorecer principalmente a empresas chinas.
Estas son cuestiones que se seguirán discutiendo en las próximas semanas o meses, mientras los funcionarios colombianos y chinos negocian un nuevo paso en las dinámicas relaciones entre ambos paÃses.
(Imágenes: Getty Images)
PURANOTICIA // BBC MUNDO
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