EMPRESAS.- La gestión moderna de residuos hoy está haciendo cosas bien distintas a simplemente botar la basura. Con el cambio climático y la necesidad de tener una seguridad energética en el país, el Consorcio Santa Marta ha demostrado que se puede convertir un trabajo esencial para la salud pública en una fuente concreta de soluciones ambientales.
Un claro ejemplo de esto es su proyecto BESS (Battery Energy Storage System), que está casi listo para empezar a funcionar. Desde hace más de diez años, el relleno sanitario Santa Marta ha estado capturando el biogás que se produce por la descomposición de la basura y lo convierte en energía renovable, la que se inyecta al Sistema Eléctrico Nacional. Este proceso ayuda a reducir el metano, que es uno de los gases de efecto invernadero más potentes. Pero, por cuestiones del funcionamiento del sistema eléctrico, esta generación se detiene todos los días, obligando a parar los motores varias horas.
“El metano sigue produciéndose, incluso cuando no estamos generando energía. Cada hora que no podemos operar de forma continua, es una oportunidad perdida para reducir emisiones y generar más energía limpia, que es el objetivo que queremos alcanzar”, dice Alberto Tagle, gerente general de Consorcio Santa Marta.
El proyecto BESS nace para resolver esta paradoja. Se trata de un sistema de almacenamiento en baterías con capacidad para 40 MWh, que permitirá acumular la energía renovable no convencional generada a partir del biogás, cuando no puede ser despachada, y liberarla después al sistema. Gracias a esto, la compañía podría aumentar su aporte de energía, mejorando la continuidad de la operación y haciendo el relleno sanitario más eficiente en términos ambientales.
“Esto no es un proyecto experimental ni una promesa a largo plazo. Es una solución real, probada internacionalmente, que requirió una gran inversión, y está lista para funcionar y generar beneficios ambientales inmediatos”, enfatiza Tagle.
En la práctica, el BESS permitirá reducir emisiones, mejorar la estabilidad del sistema eléctrico y reforzar el rol de la infraestructura de residuos como apoyo a la transición energética. Sin embargo, el principal desafío que enfrenta hoy el proyecto no es técnico ni financiero, sino de trámites. Para que el sistema empiece a funcionar, necesita obtener los permisos correspondientes, y en un contexto donde el país necesita acelerar iniciativas que contribuyan a combatir el cambio climático, valorizar residuos y asegurar la energía.
“Chile necesita avanzar con más decisión en la aprobación de proyectos que son parte de la solución. Agilizar estos procesos no significa relajar estándares, sino reconocer el valor estratégico de iniciativas que ya cumplen con altos niveles de exigencia ambiental”, concluye el gerente general de Consorcio Santa Marta.
El proyecto BESS refleja una convicción a largo plazo: incluso en el último tramo del ciclo de los residuos se puede innovar, invertir y contribuir de manera concreta a los grandes desafíos del país. Hoy, contar con las condiciones para que este proyecto comience a operar lo antes posible es una señal clave para el desarrollo sostenible de Chile.
Fuente: Ediciones Especiales El Mercurio
Con Información de delh.cl







