Por Claudio Ordoñez, director asociado de Accenture Chile
El cifrado es fundamental en nuestra vida cotidiana, estableciendo la confianza y resguardando nuestras informaciones confidenciales. Aunque a menudo pasemos por alto su existencia mientras llevamos a cabo nuestras actividades diarias, está siempre presente. Cada vez que envías un correo electrónico, un mensaje de texto, realizas una transferencia bancaria o haces una compra con tarjeta de crédito, el cifrado juega un papel crucial. El algoritmo más común en uso actualmente es el RSA, que proporciona seguridad a la información, pero la computación cuántica tiene el potencial de vulnerar este tipo de cifrado.
Han pasado casi cien años desde que se desarrolló la mecánica cuántica y, en la última década, hemos sido testigos de avances extraordinarios en la ciencia de la información cuántica y, en particular, en la computación cuántica. Mientras que las primeras computadoras cuánticas de 2 bits (qubits) operaban solo por segundos, hoy en día contamos con computadoras cuánticas estables en la nube, capaces de gestionar más de mil qubits. Esto significa que incluso con unos pocos qubits se pueden abordar desafíos de gran relevancia para la humanidad, como el desarrollo de medicamentos que salvan vidas, llevar la inteligencia artificial a nuevas alturas y explorar los misterios del universo.
Las Naciones Unidas han proclamado 2025 como el Año de la Cuántica, lo que promete ser un verdadero cambio de paradigma. Si bien la computación cuántica tiene el potencial de transformar positivamente el mundo empresarial, su exponencial capacidad también incrementará las amenazas a la ciberseguridad.
Para prepararse ante este nuevo panorama, las empresas deben centrarse en tres aspectos clave. En primer lugar, es fundamental evaluar los riesgos cuánticos y diseñar un plan estratégico para mitigarlos. Las organizaciones necesitan identificar las áreas vulnerables y establecer un equipo, plan y presupuesto que les permita transitar de manera efectiva de un cifrado obsoleto a uno que sea resistente a los ataques cuánticos.
En segundo lugar, es esencial iniciar una búsqueda exhaustiva para identificar todos los puntos de cifrado vulnerable en sus redes, aplicaciones, socios, sistemas en la nube, dispositivos y más. Dado que a menudo no se ha prestado atención a los algoritmos de cifrado, se requiere un esfuerzo conjunto para identificarlos y documentar estos hallazgos de manera actionable. La aparición reciente de herramientas específicas para el descubrimiento de criptografía ha mejorado considerablemente este proceso, incorporando automatización e inteligencia artificial (IA) para hacerlo más eficiente en términos de tiempo y recursos.
Finalmente, las empresas deben desarrollar una nueva arquitectura criptográfica que no solo sea resistente a los ataques cuánticos, sino que también gestione proactivamente este recurso crítico. Esto les permitirá defenderse de manera más efectiva contra los diversos ataques actuales. Además, podrían integrar sistemas modernos de distribución de claves cuánticas (QKD), los cuales utilizan principios de la física cuántica para compartir claves de forma segura, sin riesgo de intervención. También están disponibles arquitecturas de “defensa en profundidad” de mayor nivel, que combinan lo mejor de estas estrategias en una estructura efectiva para organizaciones complejas.
Frente a los avances en computación cuántica, el esfuerzo colectivo actual será determinante para construir un futuro digital seguro y resiliente para las generaciones futuras. Actualizar la criptografía obsoleta que utilizan las empresas tomará años, por lo que es crucial actuar de manera conjunta y urgente.
Con Información de hoysantiago.cl