jueves 3 abril 2025
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Chequeos preventivos garantizan el correcto funcionamiento de la caja de cambios del automóvil.

La caja de cambios es un elemento crucial y complejo en cualquier vehículo, ya sea con transmisión manual o automática. Su función principal es transferir de manera eficiente la potencia del motor a las ruedas, lo que permite al conductor controlar la velocidad del automóvil y adaptarse a diversas condiciones de manejo, desde pendientes pronunciadas hasta rutas urbanas.

“Sin este mecanismo, el motor tendría que funcionar a velocidades extremadamente altas para generar el torque necesario para mover el vehículo desde un alto, lo que no solo aceleraría su desgaste, sino que también aumentaría considerablemente el consumo de combustible, afectando el rendimiento general del automóvil”, aclaran los expertos.

En Salfa Repuestos, la unidad especializada de Salfa con sucursales en todas las regiones de Chile, advierten que los problemas relacionados con las cajas de cambios pueden ser costosos; sin embargo, afirman que se pueden prevenir con chequeos periódicos, tanto para transmisiones manuales como automáticas. “El mantenimiento preventivo es esencial para detectar a tiempo cualquier anomalía o desgaste excesivo en los componentes de la transmisión. Esto permite actuar de forma anticipada, evitando problemas mayores”, explican.

Los expertos de la concesionaria chilena indican que en una revisión preventiva se consideran varios factores, siendo el nivel y la calidad del aceite uno de los aspectos más importantes. “El aceite de la caja de cambios lubrica los componentes internos de la transmisión, reduciendo la fricción y el desgaste de las piezas. Con el tiempo, el aceite se degrada y puede contaminarse con partículas metálicas y otros residuos. Por eso, es crucial cambiar el aceite de acuerdo a las recomendaciones del fabricante”, añaden.

La sustitución del aceite en cajas manuales se realiza, en promedio, entre los 80 mil y 100 mil kilómetros, mientras que para las transmisiones automáticas se recomienda entre 40 mil y 60 mil kilómetros. Además, las diferencias entre los tipos de transmisión influyen en los cuidados y el mantenimiento necesarios. En los vehículos con transmisión manual, es el conductor quien selecciona la marcha adecuada mediante la palanca, modificando así la relación entre el motor y las ruedas.

“En un vehículo manual, el embrague se utiliza constantemente para desconectar temporalmente el motor de la transmisión, permitiendo que el conductor realice cambios de marcha de manera suave y precisa. Una vez seleccionada la marcha, el embrague vuelve a conectar el motor con la transmisión, transfiriendo potencia a las ruedas”, explican los especialistas.

Finalmente, añaden: “En las cajas automáticas, el proceso de cambio de marchas se realiza de manera autónoma, sin intervención directa del conductor. Estas transmisiones están diseñadas para ajustarse automáticamente según la velocidad del vehículo, la posición del acelerador y otros parámetros, optimizando así la eficiencia del motor y brindando una experiencia de conducción más simple, además de reducir el riesgo de desgaste prematuro del motor”.

Con Información de elmauleinforma.cl

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