El acuerdo establece un mercado de 780 millones de personas, representando el 25% del PIB mundial. Se eliminarán o reducirán hasta en un 90% los aranceles bilaterales, lo que permitirá a las empresas europeas ahorrar aproximadamente 4.000 millones de euros al año. Se proyecta que las relaciones comerciales entre ambos bloques podrían aumentar cerca de un 40%. Aunque las oportunidades para las empresas son significativas, también deberán adaptarse a los desafíos que plantea el acuerdo.
El acuerdo de asociación entre la Unión Europea y Mercosur marca el inicio de una nueva fase para la integración de ambos bloques. Esta alianza, que comprende el 25% del PIB mundial, abre un mercado de 780 millones de personas y tiene el potencial de transformar las relaciones entre las dos regiones. Sin embargo, su implementación enfrenta un camino complejo en términos de ratificación y ajustes técnicos.
Las proyecciones sugieren que dicho acuerdo podría llevar a un incremento en el comercio entre las dos regiones de casi el 40%. En 2024, las transacciones de bienes entre la UE y Mercosur superaron los 111.000 millones de euros. Las exportaciones de la UE hacia Mercosur alcanzaron los 55.200 millones de euros, mientras que las importaciones llegaron a 56.000 millones. Europa importa principalmente productos agrícolas (42,7%), minerales (30,5%) y pulpa/papel (6,8%), mientras que sus exportaciones se centran en maquinaria y aparatos (28,1%), productos químicos y farmacéuticos (25%) y equipos de transporte (12,1%).
El informe ‘Entre la apertura y la competitividad: perspectivas comerciales del Acuerdo UE–Mercosur’, preparado por LLYC, examina el contexto político y legal, así como las oportunidades y riesgos que este hito representa para las empresas en ambos lados del Atlántico. También detalla las adaptaciones necesarias para maximizar su potencial.
Oportunidades: Liberalización y seguridad estratégica
El informe subraya que el acuerdo eliminará o reducirá más del 90% de los aranceles bilaterales, generando beneficios concretos para diversos sectores de ambos lados del Atlántico:
- Para Mercosur, el acuerdo significa un acceso preferencial a su agroindustria (carne, soja, cereales) y minerales críticos, lo que mejorará su competitividad en comparación con otros mercados que ya tienen tratados con la UE.
- Para la UE, se estima que las empresas europeas pueden ahorrar hasta 4.000 millones de euros anuales en derechos de aduana, beneficiando especialmente a los sectores de automoción, maquinaria, productos químicos y farmacéuticos.
- Inversiones y estabilidad: El acuerdo ofrecerá un marco normativo más predecible en propiedad intelectual y compras públicas, con la expectativa de que los flujos de Inversión Extranjera Directa (IED) europea en la región podrían duplicarse tras su entrada en vigor.
Riesgos y desafíos: Sostenibilidad y competitividad
A pesar de las oportunidades económicas del acuerdo, el documento señala varios «cuellos de botella» y riesgos que pueden afectar su éxito:
- Estándares ambientales y de cumplimiento: Las empresas del Mercosur tendrán que adaptarse a rigurosos estándares europeos en cuestiones de deforestación, trazabilidad y derechos laborales, lo que requerirá inversiones y cambios significativos en sus modelos de producción.
- Competencia para industrias sensibles: La apertura de aranceles intensificará la competencia para las manufacturas del Mercosur (textiles, calzado, metalmecánica) debido a la entrada de productos europeos a precios más bajos. En Europa, el acuerdo también adicionar presión al sector agroalimentario por la introducción de productos como carne, cereales o soja.
- Incertidumbre en la ratificación: La oposición de países europeos como Francia, Polonia o Austria, motivada por el temor a sus sectores agrícolas, pone en riesgo la ratificación del Acuerdo de asociación.
Para evitar demoras, se ha sugerido un Acuerdo Interino (iTA) que permitiría la aplicación inmediata de la parte comercial a partir de 2026, siempre que sea aprobado por el Parlamento Europeo y ratificado por los países del Mercosur. Sin embargo, el informe destaca que la falta de una institucionalidad supranacional en Mercosur obliga a cada Estado a ratificar individualmente; el rechazo de uno solo podría frenar la implementación para todo el bloque.
Recomendaciones para empresas: ¿qué deben hacer?
Para aprovechar al máximo las oportunidades del acuerdo UE-Mercosur, las empresas deben adaptarse al nuevo contexto y seguir estos pasos:
- Monitoreo del entorno: Realizar un seguimiento continuo de las dinámicas legislativas, plazos de ratificación y cambios regulatorios en ambos bloques para anticipar cualquier fluctuación en la implementación del acuerdo.
- Análisis competitivo: Identificar sectores con potencial de crecimiento, nuevos nichos de mercado y posibles alianzas estratégicas emergentes del nuevo panorama comercial.
- Adaptación normativa y operativa: Ajustar procesos productivos y logísticos para cumplir con los estrictos estándares ambientales y sanitarios de ambos mercados, incluyendo certificación de productos.
- Inversiones en sostenibilidad: Planificar inversiones tecnológicas y considerar la sostenibilidad como un eje central, explorando oportunidades de financiación verde.
- Estrategia de mercado: Adaptar la propuesta de valor a las particularidades culturales de cada región y construir una sólida reputación basada en calidad y cumplimiento de estándares para generar una demanda sostenible.
“Las empresas de la región latinoamericana también muestran un gran interés por acceder al mercado europeo. Los mercados con acuerdos preferenciales pueden ver afectada su ventaja competitiva una vez que el acuerdo entre en vigor. Muchas empresas están acelerando sus planes para entrar en el mercado europeo y posicionarse mejor”, comenta Germán Pariente, Director General de South Latam & Chile en LLYC.
En conclusión, para las empresas de ambos lados del Atlántico, el acuerdo representa una oportunidad histórica de acceso preferencial a grandes oportunidades comerciales e inversiones, en un entorno con reglas más claras y estables. Sin embargo, también implica una agenda de profunda adaptación: competitividad industrial, sostenibilidad, trazabilidad y certificaciones serán factores críticos en el nuevo contexto comercial. Esto exigirá una estrategia proactiva de adaptación e innovación para aprovechar al máximo las posibilidades del nuevo marco comercial creado.
Con Información de www.diarioelpulso.cl







