Una investigación reciente y detallada sobre la historia del complejo volcánico Lonquimay, ubicado en la Zona Volcánica Sur de los Andes chilenos, ha proporcionado información vital para entender su comportamiento y mejorar la preparación de las comunidades cercanas ante emergencias.
El estudio titulado “Erupciones explosivas del volcán Lonquimay del Holoceno medio a tardío (Andes del sur de Chile): estratigrafía, dispersión de tefra y condiciones pre-eruptivas”, publicado en el Journal of Volcanology and Geothermal Research, surgió a raíz de las inquietudes de residentes de localidades como Malalcahuello, que viven en un entorno marcado por la actividad volcánica. El estudio fue llevado a cabo por un equipo interdisciplinario de investigadores en volcanología y antropología, incluyendo especialistas de Chile, Ecuador, Italia, Inglaterra y República Checa.
Lonquimay
El Complejo Volcánico Lonquimay es conocido por su última erupción, que tuvo lugar entre 1988 y 1990 y formó el cono Navidad, afectando gravemente a comunidades rurales vecinas. No obstante, esta investigación, realizada entre 2021 y 2025, amplía el conocimiento sobre las erupciones explosivas del volcán que han ocurrido en los últimos 5,500 años. “Identificamos y describimos 17 erupciones durante este periodo, lo que significa una recurrencia promedio de una erupción explosiva cada 323 años. A partir de la nueva información, estimamos que la probabilidad de que ocurra una nueva erupción explosiva en los próximos 100 años se sitúa entre el 30% y el 60%”, señala Jorge Romero Moyano, académico de la Universidad de O’Higgins e investigador principal del estudio.
El Dr. Romero también menciona que muchas erupciones en el registro son de pequeña a moderada intensidad, como las que tuvieron lugar en el volcán Llaima en enero de 2008, y el Villarrica en marzo de 2015. “Sin embargo, cerca de un tercio de las erupciones fueron similares a las del volcán Calbuco en 2015 o del Cono Navidad en 1988-89. Es decir, estas erupciones fueron más prolongadas o explosivas, según el caso. Los análisis mineralógicos indican que el magma está almacenado entre 8 y 30 km de profundidad, a temperaturas que oscilan entre 890 y 1100 °C”.
Volcanología basada en la comunidad
Los investigadores utilizaron una metodología innovadora e interdisciplinaria. A través de trabajo de campo etnográfico, comenzaron por documentar las preocupaciones de los habitantes que residen cerca del volcán, particularmente en Malalcahuello, para guiar la investigación.
La antropóloga y coautora del trabajo, Francisca Vergara Pinto, comenta que esta investigación “busca responder desde la geología a las preguntas que se plantean los residentes sobre la actividad del volcán. Es fundamental para ellos conocer el comportamiento explosivo del Lonquimay en el pasado para prever el futuro: ¿cómo sería una erupción desde el cráter principal? ¿Puede la lava o un flujo piroclástico alcanzar el pueblo? ¿Podría iniciarse una erupción en la zona habitada y dar lugar a un nuevo cono como el Navidad? Estas inquietudes surgen de la vida cotidiana y la familiaridad que tienen con el entorno volcánico, como observar rastros de erupciones en caminos y en sus hogares, generando preguntas que son de naturaleza volcanológica (referidas a estilos eruptivos, tipos de productos, escalas de tiempo, entre otros)”.
Jorge Romero explica que para desentrañar el pasado explosivo de Lonquimay se emplearon técnicas clásicas de geología, “con un fuerte enfoque práctico: se realizaron observaciones de campo entre 2021 y 2025 en quebradas, cortes de camino, afloramientos naturales y excavaciones, lo que permitió examinar las capas que componen el registro. Posteriormente, las muestras seleccionadas fueron enviadas a diferentes laboratorios para su análisis químico y mineralógico (en Ecuador, Alemania e Inglaterra)”.
Así, el estudio también ayuda a comprender las condiciones bajo las cuales ocurrieron las erupciones, incluyendo temperatura y composición del magma. “El artículo pretende ser una herramienta que contribuya a la preparación ante erupciones y a la reducción del riesgo de desastres, teniendo en cuenta los intereses y prioridades de las comunidades sobre los peligros geológicos”, concluye Romero.
Simulacro de evacuación
La investigación ha ofrecido nueva información para entender el comportamiento del volcán en el pasado, lo que refleja los posibles efectos de una erupción futura. Esta motivación se alinea con otras iniciativas institucionales en la región, especialmente desde 2022, cuando el Servicio Nacional de Geología y Minería emitió una alerta amarilla en el volcán Lonquimay debido a un aumento de su actividad, lo que ha llevado a las autoridades a tomar acciones.
“Una de estas acciones es el Simulacro de Evacuación que se llevará a cabo el próximo miércoles 15 de octubre en las localidades de Manzanar y Malalcahuello, organizado por SENAPRED, SERNAGEOMIN y la municipalidad de Curacautín. Esta iniciativa ofrece a las comunidades una oportunidad única para comprobar si las acciones planificadas son efectivas en caso de una emergencia volcánica, promoviendo una cultura de prevención, cooperación y protección civil mientras el volcán permanece en calma”, explica Francisca Vergara.
Además de Jorge Romero, el estudio contó con la colaboración de investigadores como Francisco Cáceres, Luis Rojas, Alicia Guevara, Edmundo Polanco, Francisca Vergara, Eleni Michailidou, José A. Naranjo, Alessandro Fabbrizio, Gregor Weber, Jorge Bustillos, Ángelo Castruccio, Matías Poblete e Inés Rodríguez.
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