El estadio Sánchez Pizjuán vivió una auténtica fiesta tras la contundente victoria del Sevilla sobre el Barcelona, con un marcador de 4-1, durante la octava jornada de La Liga de España.
El encargado de iniciar la celebración fue el delantero chileno Alexis Sánchez, quien abrió el marcador a los 11 minutos mediante un penal, tras una falta cometida por el uruguayo Ronald Araujo sobre Isaac Romero.
Este gol motivó a los sevillistas, que controlaron el partido y las ocasiones, pero el segundo tanto se hizo esperar: a los 36 minutos, tras haber desperdiciado tres oportunidades claras, Romero logró ampliar la ventaja.
Sin embargo, el final del primer tiempo no dejó buenas sensaciones para el Sevilla, ya que Barcelona logró acortar distancias en el séptimo minuto de descuento, con una precisa volea de Marcus Rashford, asistido por Pedri.
El gol revitalizó al Barcelona para el segundo tiempo, y a pesar de que Sevilla mantuvo su organización defensiva -con una destacada actuación del lateral chileno Gabriel Suazo, quien estuvo todo el partido en cancha- quedaba la duda de cómo resistir el asedio de los catalanes.
Parecía que la situación se complicaría, ya que a los 74 minutos, Barcelona tuvo la oportunidad de empatar con un penal, pero el polaco Robert Lewandowski no pudo convertirlo. A partir de ahí, el Sevilla recuperó el control del encuentro y, con dos rápidos contraataques, selló la histórica goleada con goles de José Ángel Carmona (89’) y Akor Adams (96’).
En medio de esos goles (92’), el entrenador Matías Almeyda decidió sustituir a Alexis Sánchez por Chidera Ejuke, permitiendo que el chileno recibiera los aplausos de una afición que ya lo considera un ídolo.
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