Sábado, 4 de Julio de 2026

El reloj parado en la Plaza de Armas de Los Ángeles: ¿Qué provocó su mal funcionamiento?



Reloj en Los Ángeles | El Contraste

A pocos pasos de la Municipalidad, Carabineros y otros edificios públicos, se encuentra un reloj que ha quedado detenido en el tiempo en la comuna de Los Ángeles. De un momento a otro dejó de funcionar, marcando el inicio de una curiosa historia que persiste en la memoria colectiva de los ciudadanos.

En la intersección de las calles Caupolicán y Colón, pasa desapercibida esta reliquia histórica de la capital provincial del Biobío. Pocos se han percatado de su existencia, y aunque muchos no le prestan atención, surge la inquietud: ¿cuál es su origen?

Este reloj permanece detenido, marcando casi las 05:40 o 17:40 horas, un detalle difícil de determinar. Su color, desgastado por la lluvia, el frío, el óxido y el sol, ha marcado su historia. Sin embargo, aún ostenta su marca en lo alto: “Seiko”, con sus manecillas y marcas que antiguamente mostraban la hora, acompañadas de ocho puntos negros y cuatro líneas verticales y horizontales.


Una historia de recuerdo del reloj

Según el periodista y experto en la historia de Los Ángeles, Juvenal Rivera, este reloj pertenecía a una época en la que la tecnología no llegaba a todos los hogares. Para conocer la hora, existían dispositivos similares en diversos puntos de la ciudad, como en las esquinas de Colón con Lautaro y Colón con Colo Colo, así como en el frontis del Edificio España, cerca de Rengo, todos asociados a marcas comerciales.

Además, había una placa que proporcionaba información relevante sobre esta pieza de la historia local, donde se podía leer: “Donación de Hattori Seiko Co. Ltd. Tokyo, Japón, a través de la importadora Renis S.A.C., a la ciudadanía chilena”. La inscripción finalizaba con la fecha: “Marzo de 1986”.

Han pasado 39 años desde su instalación, y a pesar de múltiples cambios históricos, modernizaciones y avances en infraestructura, este reloj permanece en pie, aunque sin funcionar. En su tiempo, un empleado municipal se encargaba de su mantenimiento, pero tras su jubilación, nadie asumió esa responsabilidad.

Es una historia que perdura en la memoria de quienes cruzan esa esquina camino a la Plaza de Armas. Un recordatorio de que, cuando algo no se cuida, puede quedar completamente olvidado.

Fotografía Juvenal Rivera

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Con Información de elcontraste.cl

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Redacción.

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